La LIVIANDAD, el regalo que todos podemos darnos este Diciembre


Una duda me invadió al regresar a casa, mientras cargaba el cuerpo sin vida de Coquito, nuestro gatito naranja y blanco de 16 años que habíamos ayudado a morir con el único fin de evitarle más sufrimiento: ese cuerpito sin vida pesaba más ahora que antes de morir. Lo había cargado decenas de veces en su canil camino a la veterinaria y de regreso. Su peso había ido variando y yo había podido percibirlo certeramente cada vez que lo cargaba. Ese día trágico e impostergable lo había cargado camino a la veterinaria acompañada por mi hermana. Y al volver a casa lo sentí más pesado. Como si el componente intangible que nos sostiene a todos en esta Tierra hubiese agregado más peso al retirarse de ese cuerpo. Investigué varias razones científicas, pero ninguna me convenció. El peso de ese cuerpito sin vida era mayor, digamos un poquito más que cuando el alma lo sostenía en este mundo. Entonces entendí que quizá mi estado anímico colaboraba en mi percepción y ese peso demás que sentía se repartía entre mi falta de fuerzas por el hondo pesar que me embargaba por tan triste decisión, y el peso que la materia había ganado al soltar el alma. 

Nada en este mundo carece de alma según la

kabalah, todo tiene su contraparte espiritual,

intangible, etérica. Aún las cosas. Aún los libros.

Una comida o un juguete. Incluso un papel moneda

donde se estampa un billete.

Pero cuando eso intangible que nos sostiene se separa del cuerpo material, pareciera agregar peso. Un peso que antes sostenía el alma. Esa porción de alma o espíritu que nos mantiene en este mundo, es también lo que lo hace más liviano.

Y creo que cuanto más alimentamos esa parte intangible ya sea con religión, espiritualidad, expresiones artísticas de cualquier índole, o simplemente conectando con la belleza de este mundo, más livianos nos sentimos. Si eso no sucede, si luego de alimentar el alma no te sientes más liviano, deberías revisar el alimento que le estás proveyendo. Si la vida te pesa más, puede que sean tus propias emociones y pensamientos los que están nutriendo poco y mal a tu porción espiritual. Es posible que en la búsqueda espiritual no estés eligiendo los mejores nutrientes. Lo importante es darse cuenta que esa partecita espiritual es la que nos sostiene y nos aliviana. La liviandad es algo que viene acompañada de libertad, belleza y amor. Alimentar el alma con esa combinación de nutrientes  puede hacer que tu tránsito por esta tierra sea verdaderamente encantador: un estado de gracia duradero y repetible. Esa parte intangible es la que provoca que aquello que hacemos se vea más bonito, sepa más sabroso, sea más atractivo para este mundo. Y muchos de nosotros pasamos gran parte de nuestras vidas ignorándola, negándola, tapándola y lo que es peor: dejándola perecer sin alimentarla o alimentándola de forma deficiente y errónea. 

Cada vez que nos sintamos pesados y no tenga que ver con una variación material, debemos preguntarnos sin rodeos de qué forma estamos alimentando el alma. Si la vida nos pesa, si es hondo el pesar, si no tenemos fuerzas, si no experimentamos la liviandad del alma fortalecida y bien nutrida, es tiempo de ponerse en acción. Sabrás que estás haciendo lo correcto cuando la liviandad te colme y te permita experimentar uno o varios estados de gracia. Y cada vez que lo olvides, podrás recordártelo y accionar. Harás de este mundo, un lugar más bello, más suave, más liviano y serás una invitación permanente para quienes aún no lo han descubierto. Entonces tu entorno te devolverá la belleza y gracia que irradias. Y aceptarás con humildad y asombro que eres responsable de todo lo maravilloso que has logrado. 

Este es mi deseo para todos los seres de este planeta en este Diciembre: que suelten todo aquello que les pese, que puedan experimentar estados de gracia, que sean felices y que puedan ver la belleza de este mundo, sabiéndose creadores de todo ello.

¡Feliz Diciembre para todes y un abrazo al alma!


Autoría: Inka Tuaria, María Celeste Urdiros. PUEDE COMPARTIRSE esta entrada, para ello copia y pega el link de tu barra de navegador o comparte con el botón COMPARTIR QUE ESTÁ DEBAJO.  SE PERMITE SU REPRODUCCIÓN SIEMPRE Y CUANDO SE CITE FUENTE.


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